martes, 25 de septiembre de 2018

Cambia, todo cambia

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Vamos hoy a levantar la copa del amigo
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Times are changing
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Fito Paez - Buena Estrella

Antes era el mejor equipo de los últimos cincuenta años, ahora es un grupo de muchachos que hace lo que puede pero al que nadie podría negar que tienen las mejores intenciones.
Antes lo peor había pasado, lo mejor era inminente que se materializara en semestres inexistentes, ahora lo peor va a durar un tiempito y habrá que poner el hombro (habrá querido hacer alusión a otra parte del cuerpo?)
Antes, con candidaturas ya definidas, se le mentía a la gente diciéndole lo que querían escuchar, ahora se miente con la candidatura, suponiendo que es lo que el patrón quiere escuchar.
Antes éramos todos amigos y ya se sabe que un amigo está para ser funcionario de lo que sea si es necesario, ahora el más amigo te crea una crisis institucional en medio de tu propia humillación internacional.
Antes las ratas saltaban del barco por instinto, ahora, porque manejan información privilegiada.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Esperar

Tengo todos estos días la sensación de espera. Espera inútil, exasperante. Espera, como inacción, demora de lo que inevitablemente sucederá.
Recordé un textito de una serie de textos breves donde escribía desde la voz (un tanto dudosa) de una princesa.
Lo transcribo con las disculpas del caso por la autorreferencialidad.

Los títulos de cada fragmento, excepto el último son acepciones del diccionario de la RAE para esperar.
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Esperar

CREER QUE HA DE SUCEDER ALGO
Hay días en los que la princesa cree que algo sucederá. Es decir, espera.
Lava la ropa limpia, vuelve a poner cada cosa en su lugar, incluso aquello que ya lo ocupa, lustra lo que brilla, arregla el mate espumoso, mira y vuelve a mirar el sol para cerciorarse de sus propios ojos.
Y nada resuelve la sensación de inminencia. Lo que está por ocurrir nunca es.

TENER ESPERANZA DE CONSEGUIR LO QUE SE DESEA
A veces sucede que la invade la esperanza de conseguir lo que desea. Es decir, espera.
Que el gato surubí aparezca desvelado a media mañana o que el teléfono suene cuando no debería, son señales inequívocas de que el deseo está por materializarse.
Para no alterar lo que supone, está por venir, cuida de no pisar aquellas baldosas prohibidas de su balcón, evita encontrarse con los números que, sabe, romperían en un solo aparecer aquello que el devenir está construyendo con precisión de relojero.
Pero suele ocurrir que llegue la noche y ya se sabe, la esperanza se repliega en la oscuridad.

PERMANECER EN EL SITIO DONDE SE CREE QUE ALGUIEN ACUDIRA
Al volver la luz, el optimismo se renueva, entonces permanece en su balcón, donde tiene la certeza que alguien acudirá. Es decir, espera.
Cierra los ojos e intenta percibir esa presencia en cada motor que deja de rugir. Cuenta el sonido de los pasos abajo, intuyendo que hay un número exacto que será el que se detenga ante su puerta. Imagina entre la multitud, el rostro que porta los ojos que la buscan en su balcón.
Al anochecer, cuando los ojos ya no ven, los motores van callando y los pasos vuelven a ser el recuerdo de unos zapatos boquiabiertos, junta hebras de tafetán y comienza a hilarlas.

NO COMENZAR A ACTUAR HASTA QUE SUCEDA ALGO
También hay otros días en que siente la inmovilidad, como un presagio de lo que sucederá. Es decir, espera.
Cuenta a ritmo constante el tiempo que es capaz de permanecer sin parpadear. Trata de reducir al mínimo las pulsaciones. Soporta el escozor que le produce la mosca que se posa en su mejilla.
Se convence de la inutilidad del intento cuando la vejiga vuelve a ganarle la partida.

ESPERAR SENTADO
Entonces la embarga la necesidad de actuar.
Busca relojes. Compara horas y lugares. Trata de conseguir la sincronía exacta de agujas y números. No tolera la más mínima divergencia. Cuenta días, horas, minutos. La tarea de repasar cada instante, finalmente la deja exhausta.
Entonces escribe cien veces la palabra nunca, con las letras de las palabras demasiado tarde.
Se sienta. Es decir, espera sentada.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Una de terror

Hay tardes para ver películas malas. Casi diría que existe una receta. Ponés un poco de tedio, algo de pesadumbre, una pizca de desencanto. Que sea fin de semana y lluvia afuera también ayuda. Y ahí aparece de pronto casi como una necesidad, el disfrute de ver una peli de esas bien malas.
Ayer me pasó. Estaba bastante entretenido hasta que llegó la escena que ya me pareció demasiado mala por poco creíble.
Un suburbio de una ciudad grande, dos chicos jugando en la vereda. El mayor de unos 11 ó 12 años, el menor, de 9 años aparentaba menos, algo en los movimientos además hacía suponer la posibilidad de cierto retraso.
Pasa una camioneta de la policía, el nene más chico le apunta con un arma que evidentemente es de juguete, la camioneta para de golpe, se baja un policía, se ve claramente que está sin el arma reglamentaria, golpea brutalmente al chico más chico. En el momento que sale la madre al escuchar los gritos, el policía está ahorcando al chico con su propia remera.
Después del alboroto, la voz oficial declarará que es el 'protocolo' habitual cuando le apuntan a un agente; y el policía dirá a su vez a la madre, que agradezca que se bajó sin el arma. Y en ese punto es donde me digo, ya está bien, es demasiado mala, voy a dejar de mirar. Y vuelvo a la realidad:

Brutal ataque policial a un niño de nueve años con discapacidad

El 'protocolo' puede confundir dos delincuentes con dos chicos pequeños jugando en la vereda?
Suponiendo que así fuera y frente a la temible amenaza, el policía baja sin el arma reglamentaria?
Esa escena de esa película mala sería posible si antes, en otra peli peor el mismísimo individuo que actúa de presidente no hubiera recibido a otro policía que acababa de asesinar a una persona por la espalda, después de perseguirlo varias cuadras?
Es todo esto lo peor de todas estas malas películas o la peor parte  es la de nosotros, espectadores, incapaces de generar la menor empatía con las víctimas?
Aclaro para los que no vieron la película o la miran pero no la ven: las víctimas son los chicos.

jueves, 13 de septiembre de 2018

No Decir Olla

La censura no existe mi amor. 
La censura no existe, mi… 
La censura no existe… 
La censura no… 
La censura… 
La…
La Censura No Existe - J.C.Baglietto

Corría el año '82 La dictadura había implosionado por sus propios medios.
A alguno de sus publicistas en la vorágine del gran sinsentido final en el que se había convertido todo, se le ocurrió que sólo se pasara música en castellano en las radios.
Ahí, entre otros apareció Baglietto y esa cancioncita mínima donde lo que no dice va construyendo el sentido de lo que se quiere decir. No duraba más que unos segundos y, en los conciertos, la usaban como separador entre dos temas, casi sin que el desprevenido se diera cuenta de lo que ocurría.
Me vino a la mente estos días, no sé bien por qué, aunque tiendo a buscarle la vuelta por el lado de los sustantivos terminados en ura y lo no dicho.
La censura no existe decía la canción hasta que dejaba de decir incluso censura.
Por estos días podríamos decir que tampoco existe la tortura, aunque tengamos que dejar de decir Milagro y desde ayer también olla y Corina.
La locura tampoco existe. Imagínense el daño que podría hacernos un loco.
Lo que sí existe es la historia, mal que les pese, y sería bueno que vayan tomando nota de sus propios decires y no decires.
Si alguien supone que puede volverse loco, es porque está cuerdo. Todo lo que hizo lo hizo estando cuerdo, nadie podrá alegar inimputabilidad.
No dice que es un cínico
No dice que es un canalla
No dice que es un traidor
No dice que es un perverso
Tampoco dice que está cuerdo, pero es lo que se lee entre aquello que no dice.

domingo, 9 de septiembre de 2018

7, todos los gatos duermen

Foto de Emilio en la escalera

Atardece un domingo bellísimo.
Aunque todavía me mantengo en una especie de cuarentena autoimpuesta, miro por la ventana, lejos. Todo parece manso (y tranquilo, gracias Piero).
Aún bastante estropeado como estoy, pienso en la fortuna de poder disfrutar esta belleza.
Vuelvo sobre la definición de miseria de Aleman (fuera Aleman, váyase con Piero a dormir un rato), y me digo que en este instante me siento en las antípodas de la miseria.
Para completar el cuadro de calma, inicio el conteo: 1,2,...7, todos los gatos duermen.
Emilio se despierta y me mira desde la escalera.
Hay gatos que no pueden evitar mantener siempre alerta la conciencia del lunes.

sábado, 8 de septiembre de 2018

La gripe y los adverbios

Hay un punto del proceso donde todas las gripes son la misma gripe.
Hablo de las gripes fuertes en serio. Esas en las que alguna noche el termómetro ronda los 40.
Por suerte son pocas. Yo al menos en la parte adulta de la vida, recuerdo apenas un puñado y desde el cuerpo, es para agradecer a lo que sea que haya que agradecerle.
Intento volver sobre la primera línea: hay un momento, cuando la transpiración hace lo suyo, la fiebre baja y aparece el recuerdo del mismo punto de la misma gripe, pero de chico.
La sensación es que uno recupera el cuerpo, la energía, la vitalidad, la vida y todo vuelve a estar tan bien como antes.
Casi exacta vuelve a ser la sensación en cada gripe fuerte, excepto que desaparecen los adverbios en la estructura comparativa.
Ahora uno simplemente vuelve a estar como antes.
En medio de la semiconciencia de la fiebre se llega a fantasear con la idea de 'normalidad' del chico, pero al volver a la conciencia plena, uno se vuelve a encontrar con el cuerpo en el estado que lo tenía al ingresar a la gripe.
Estuve una semana sin interactuar con el mundo, al principio obligado, después por decisión.
Hoy abrí el navegador confieso que con cierto pánico y también (por qué no decirlo) con algo de esperanza boba.
Parece que el pico de fiebre hubiera pasado, experimenté por un rato la sensación de la salida de la gripe del chico y enseguida se impuso la realidad del cuerpo a los 50, largos. Sin adverbios.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Velocidad

Suele intentar explicarse el concepto básico de la teoría de la relatividad mediante el ejemplo de un tren en movimiento, un pasajero que viaja en ese tren y otro parado en el andén; y la comparación entre la diferencia en la percepción de la velocidad que experimenta cada uno de ellos con los objetos en general y con un haz de luz en particular, introduciendo el concepto de que esa velocidad (la de la luz) es constante.
En realidad no es tan simple de explicar/entender y creo que el recuerdo de esa dificultad me apareció de pronto, cuando recordé un textito de estos días y fui a chequear cuánto tiempo había pasado.
Resulta que el texto es del 22/8, y ahí hacía referencia a una selfie (jodona...?) de macri comiéndose el famoso flancito.
Alguien se imagina posible esa selfie hoy? Pasaron sólo 10 días. Podría explicarlo Einstein?.

La edad de los porqués II

Resulta que ahora las retenciones son buenas. Por qué?
Los que creemos en una política redistributiva deberíamos estar contentos. Le van a sacar a los ricos para darle a los pobres. Macri se volvió populista y el fmi está de acuerdo. Vamos todavía!.
Pero no. No es tan así.
La economía como toda ciencia social, es compleja y merece el respeto que corresponde (a pesar de los charlatanes que la bastardean), pero con el tiempo y harto de que me vendan buzones fui investigando y resulta que los conceptos macro no son tan complicados.
Las retenciones funcionan de dos maneras: por un lado si al exportador que puede vender a 10 afuera, cuando ingresa esa plata, el estado le retiene 3, en realidad vendió a 7. Entonces por ejemplo si puede vender en el mercado interno a 8 gana más que exportando y en definitiva lo que antes se pagaría internamente a 10 ( si el estado no le saca los 3 pesos y el tipo vende a 10 afuera, ni loco adentro lo va a  vender a menos que eso) , ahora lo compramos a 8.
Por otro lado con esos 3 pesos refinanciamos el estado y queda una torta de plata.
La primera cuestión es así y tal vez sirva para moderar algo los precios internos ya (y próximamente más) por las nubes. La segunda cuestión es la tramposa.
En gobiernos 'populistas', esa 'torta' se 'redistribuye'. Créditos, planes de vivienda, aumento de salarios y jubilaciones, todo esto moviliza la economía, genera actividad y ganan todos, la 'gente' y sí, sí, los mercados también, el mercado nunca pierde.
Y es ahí donde está la gran diferencia y el por qué del fmi acordando e incluso impulsando la aplicación de retenciones o el freno a seguir bajando las pocas que quedan. Porque ahora esa 'torta' va a ir toda a pagar intereses de la deuda ya contraída y a asegurar la salida  de los capitales que todavía tienen que cerrar el kiosco y rajar. También es por eso que aunque haya reservas en el banco central no se pueden usar para frenar la corrida cambiaria, es el seguro para los que 'invirtieron' en el país.
En definitiva y resumiendo, van a utilizar un recurso genuino del estado para ordenar la economía, pero (oh casualidad, otra vez) en beneficio propio.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Confesión de parte

“A confesión de parte, relevo de pruebas”, es un axioma jurídico que significa que quien confiesa algo, libera a la contraparte de tener que probarlo.

...la denuncia de los cuadernos... se transformó en un remolino que nadie sabe dónde puede terminar: un remolino que también puede ser un boomerang si se investiga la Patria Contratista desde su nacimiento en épocas de Menem.
Lanata - Clarin 

Cambia, todo cambia

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