Hay un punto del proceso donde todas las gripes son la misma gripe.
Hablo de las gripes fuertes en serio. Esas en las que alguna noche el termómetro ronda los 40.
Por suerte son pocas. Yo al menos en la parte adulta de la vida, recuerdo apenas un puñado y desde el cuerpo, es para agradecer a lo que sea que haya que agradecerle.
Intento volver sobre la primera línea: hay un momento, cuando la transpiración hace lo suyo, la fiebre baja y aparece el recuerdo del mismo punto de la misma gripe, pero de chico.
La sensación es que uno recupera el cuerpo, la energía, la vitalidad, la vida y todo vuelve a estar tan bien como antes.
Casi exacta vuelve a ser la sensación en cada gripe fuerte, excepto que desaparecen los adverbios en la estructura comparativa.
Ahora uno simplemente vuelve a estar como antes.
En medio de la semiconciencia de la fiebre se llega a fantasear con la idea de 'normalidad' del chico, pero al volver a la conciencia plena, uno se vuelve a encontrar con el cuerpo en el estado que lo tenía al ingresar a la gripe.
Estuve una semana sin interactuar con el mundo, al principio obligado, después por decisión.
Hoy abrí el navegador confieso que con cierto pánico y también (por qué no decirlo) con algo de esperanza boba.
Parece que el pico de fiebre hubiera pasado, experimenté por un rato la sensación de la salida de la gripe del chico y enseguida se impuso la realidad del cuerpo a los 50, largos. Sin adverbios.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Cambia, todo cambia
... Vamos hoy a levantar la copa del amigo ... Times are changing ... Fito Paez - Buena Estrella Antes era el mejor equipo de l...
-
... Vamos hoy a levantar la copa del amigo ... Times are changing ... Fito Paez - Buena Estrella Antes era el mejor equipo de l...
-
Hay un punto del proceso donde todas las gripes son la misma gripe. Hablo de las gripes fuertes en serio. Esas en las que alguna noche el t...
dónde estás
ResponderBorrarAbuelo
dónde está tu mejilla
tu cachete inflado
que corría a saludar
para llegar primero
¿cómo estás Abuelo?
dónde habitan los adverbios
te extraño
pero
no te retengo
de cuántos por qués de quién para cuándo
se hizo tu escritorio
lejos por encima
tan posiblemente
todavía es pronto
a tu voz tus manos
se corta luz...
y
se
que
estás,
Abuelo