Foto de Emilio en la escalera
Aunque todavía me mantengo en una especie de cuarentena autoimpuesta, miro por la ventana, lejos. Todo parece manso (y tranquilo, gracias Piero).
Aún bastante estropeado como estoy, pienso en la fortuna de poder disfrutar esta belleza.
Vuelvo sobre la definición de miseria de Aleman (fuera Aleman, váyase con Piero a dormir un rato), y me digo que en este instante me siento en las antípodas de la miseria.
Para completar el cuadro de calma, inicio el conteo: 1,2,...7, todos los gatos duermen.
Emilio se despierta y me mira desde la escalera.
Hay gatos que no pueden evitar mantener siempre alerta la conciencia del lunes.

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