Anoche tuve un sueñoQue nadie merecía¿Cuánto de pesadillaQuedará todavía,Quedará todavía?Silvio Rodriguez - Sueño de una noche de verano
Desperté del sueño recordando dos. Extraño, nunca recuerdo ninguno.
Dos fragmentos muy pequeños de cada uno, aparentemente disociados, pero que ahora se me ocurre superponerlos.
En uno, una persona conocida, no cercana, pero conocida identificable para mí me dice: Walter: por qué estás tan enojado con el mundo?
En el otro estoy en un lugar también muy conocido por mí, frente al río, pero que se ha transformado ostensiblemente en otra cosa. Construcciones raras y nuevas donde sólo había costa, gente conocida que apenas me recuerda y lo extraño del paisaje se completa con el agua del río (es sobre el uruguay en una zona de grandes barrancos sobre la costa) llegando hasta una cota imposible. El río completamente salido de cauce, inundando todo, pero a la vez todo modificado y en una aparente calma.
Vincular los dos fragmentos no me resulta para nada descabellado. Tal vez lo extraño, es que se me ocurre incorporar un tercer elemento, pero éste extraído de la vigilia: los cuadernos.
Es necesario ponerle fecha a este texto para contextualizar y que tal vez a alguien más le pueda resultar relativamente coherente enlazar los tres elementos, los dos del sueño y el de la vigilia.
Lo interesante de la cuestión para mí mismo, a manera de interpretación de entrecasa, es que se me ocurre convertir los cuadernos en diario, en la vieja y entrañable institución del diario íntimo (cosa que nunca pude ni me interesó llevar), pero la vueltita de tuerca es pensar que sería interesante convertir ese cuaderno/diario, íntimo/individual, en un diario público.
Tal vez sea una opción (estaba por adjetivar, mal como siempre: útil?, interesante?, nutriente?, contenedora?, amorosa?, compañera?) para compartir en esta época de tanta hiperconectividad que separa.
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